El 22 de mayo de 2010, Inter y Bayern se citaron en el Bernabéu en una final cargada de emotividad y simbolismo para Mourinho. Su Inter sobrevivió al Barça en semifinales y privó a los catalanes de jugar la final en el Bernabéu, deseo que el portugués calificaría poco después como "una obsesión" para el barcelonismo. El partido, además, sería el último de Mou en el banquillo del Inter. Por aquel entonces, su futuro desembarco en el Madrid era un secreto a voces.
El triunfo en la final, y el anterior en penúltima ronda ante el Barça,
le situaron en la 'pole' de futuribles para el banquillo del Real Madrid
Es evidente que el triunfo ante el Bayern, así como el de la
semifinal ante el Barcelona, tuvo mucho que ver en su inminente llegada
al banquillo de Chamartín. De hecho, en la noche de la victoria ante el
Bayern, Mou se fue a cenar con su futuro patrón, Florentino Pérez, en
vez de celebrar el triunfo con los suyos. Sí lo hizo sobre el césped y
en la rampa del parking del Bernabéu, donde se fundió entre lágrimas con Marco Materazzi.
El defensa italiano fue uno de los primeros en felicitar a Mou tras la
victoria del Madrid en el Camp Nou el pasado sábado. "Game over Liga.
Grande Mou, ahora que todos se suban al carro", tuiteó.Un 'trébol' histórico
La victoria en la final del Bernabéu cerró el ciclo de José Mourinho en el Inter, club en el que permaneció dos temporadas y al que guió a la conquista de un histórico triplete en 2010, único en la historia de una escuadra italiana, con los triunfos en la Serie A, la Copa de Italia (ante la Roma) y la Copa de Europa, título que los 'nerazzurri' llevaban sin saborear desde 1965. Su Inter llegó a la cima en el Bernabéu, el mismo escenario en el que, este miércoles, su Madrid buscará volver a jugar una final de Champions por primera vez en 10 años.

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