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miércoles, 6 de junio de 2012
El héroe llega en su mejor momento
En esa franja de edad entró el pasado 11 de mayo el 6 de la selección. Iniesta, que luce en su palmarés 23 títulos, llega a Polonia en un estado físico que en otras fases finales no había conocido. Al Mundial de 2006 llegó sin peso en el equipo, como una sorpresa de última hora de Luis con el dorsal 13.
En 2008, poco antes de viajar a Neustift, Iniesta sufrió una gastroenteritis aguda. De hecho, no pudo estar con España en último amistoso ante Estados Unidos. Los médicos de la selección se pusieron en contacto con la UEFA para informar de que Iniesta, con vómitos y diarreas, había sido sometido a un tratamiento de venoclisis y evitar así problemas con la reglamentación antidopaje, ya que hubo que inyectarle suero en vena por la gran cantidad de líquidos perdida.
Iniesta tuvo sesiones de entrenamiento especiales. Y hasta la semifinal con Rusia, 21 días después de llegar a Austria, no completó un partido.
Un año más tarde, Iniesta se perdió la Copa de las Confederaciones por una rotura en el recto anterior del cuádriceps de la pierna derecha, lesión que llegó a amargarle en un verano especialmente agrio .
Del Mundial salió como héroe nacional, pero llegó tocado después de tener que retirarse en el último amistoso, el 6-0 ante Polonia en Murcia, por un pequeño edema en el músculo semimembranoso del muslo derecho. Era una lesión menor, pero se convirtió en una preocupación. Tanto fue así que no jugó el segundo partido, el de Honduras, por precaución.
En la final, curiosamente, los tres últimos jugadores españoles en tocar el balón en la jugada del gol fueron los que llegaron con problemas físicos: Torres, Cesc e Iniesta. Todo el esfuerzo mereció la pena.
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