El Athletic volvió a dar un repaso al United
Con la ventaja del primer partido (2-3), el Athletic no brilló tanto como en el Teatro de los Sueños, porque repetir recital tan enorme era casi imposible, pero volvió a dar un repaso al United ante 38.000 privilegiados, que se lo pasaron en grande con otro partido de altura de los suyos. No solo consiguió controlar al necesitado Manchester, sino que dominó con mucha claridad durante casi todo el encuentro a su rival y empequeñeció de nuevo a los ingleses. Con otra demostración de juego valiente, pleno de toque y calidad. De nuevo, solo le faltó al equipo de Marcelo Bielsa más contundencia arriba para golpear aún con más fuerza a un United desbordado por un equipo que conjuga espíritu guerrero y solidario con fino estilismo y no descansa ni cuando ya ha matado a su presa.
Estos leones son insaciables, y los diablos rojos salen escaldados de un doble duelo que no hace más que reafirmar la apuesta por una idea y reforzar el respeto hacia Bielsa y sus jugadores. Se sobrepuso el Athetic a la reacción de casta y el empuje del Manchester en la recta final del primer tiempo, pero los ingleses no tuvieron mucho más, superados por la presión, velocidad y toque de los locales. Solo en los minutos iniciales, en un correcalles y una contienda plena de fuerza y ataque, también por parte de los visitantes, porque no les quedaba otra, estuvo algo equilibrado el encuentro, pero en cuanto el Athletic impuso su jerarquía, el United debió rendirse. No le bastó al equipo de Alex Ferguson con sacar a relucir algo de orgullo, lo que no tuvo en su mítico estadio, porque el Athletic le impartió otra lección de despliegue físico y táctico.
La puntilla se encargó de dársela Llorente, que era duda por la lesión de cadera que sufrió el domingo en Pamplona pero que no podía faltar a una cita de tanta trascendencia, para que el Athletic repitiese su once de gala ante un United más ambicioso y con bastante más movilidad que en la ida pero que no tuvo más que un destello de calidad de Rooney, cuando ya estaba todo vendido. Llorente marcó con una poderosa volea tras un magistral cambio de orientación en largo de Amorebieta, aguantó 39 minutos, y San Mamés le despidió a gritos, premiando su esfuerzo, representativo de un Athletic que con más puntería podía haber goleado
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